Mostrando entradas con la etiqueta testimonios del cielo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta testimonios del cielo. Mostrar todas las entradas

Encuentros cercanos del tipo de Dios, por Jesse Duplantis

"Viajé al cielo en 1988. Por mucho tiempo luego de que tuve esta experiencia casi no hablé acerca de ella con nadie, hasta que el Señor comenzó a permitirme compartir algunas partes. Este viaje me ayudó a entender al cielo como algo tangible, algo físico. Es un lugar real. Ahora comprendo que el cielo es un hecho.Por Jesse Duplantis La descripción del cielo es una profecía. El Señor tiene cosas maravillosas reservadas para nosotros en el cielo y en la Tierra. Él bendice abundantemente a aquellos que lo conocen, lo aman y lo obedecen. Él dijo: "Díganles que voy a regresar". Me llevó al cielo para decirme precisamente eso. Allí pude ver la tremenda compasión que siente por aquellos que no lo han recibido como su Salvador. Volví más apremiado que nunca a contarle a la gente acerca de Él. Mientras lea, juzgue esta profecía por sí mismo. ¿Se alinea con su espíritu? ¿Se siente ministrado por ella? ¿Trae fruto a su vida? Si lo hace, entonces sabré que usted querrá decirles junto conmigo que ¡Él va a regresar! Mi viaje al cielo En agosto de 1988 yo estaba predicando en una reunión de avivamiento en el Centro Cristiano de Magnolia (Arkansas); me hospedaba en un hotel llamado Best Western. Una mañana, el pastor me llamó y me dijo que pasaría por mí al mediodía para almorzar. Cuando desperté esa mañana sabía que algo inusual iba a suceder ese día. El pastor llegó y cruzamos a un restaurante al otro lado de la calle. Inmediatamente después de pedir nuestro almuerzo sentí que debía regresar a mi habitación. Enseguida le dije al pastor que me disculpara, que no quería ser descortés con él, pero que algo estaba sucediendo, yo no sabía qué, pero debía regresar al hotel. No tenía idea de lo que acontecía, así que estaba listo para comenzar a orar y permitir al Espíritu Santo que intercediera. De pronto me sentí succionado, como si algo me estuviera sacando fuera del cuarto. No me di vuelta para ver cómo dejaba mi cuerpo físico, como algunos han descripto en circunstancias similares. Sentí un ruido y fui sacado del cuarto. No sé si estaba en mi cuerpo o fuera de él. Sabía que había dejado el cuarto y que me desplazaba a una velocidad increíble, como siendo remolcado. Era como un carruaje sin caballos, pero no uno de esos que vemos en las películas, era completamente cerrado y podía ver la ventanilla que se desplazaba rápidamente, pero no podía saber qué era lo que lo conducía. Entonces miré hacia arriba y vi un ángel a quien le pregunté: -"¿Adónde vamos?" Me dijo: "Tienes una cita con el Señor Dios, Jehová". De repente sentí que el carruaje comenzaba a detenerse, hasta que paró. Cuando la puerta se abrió experimenté lo más tremendo de mi vida: ¡Estaba en el cielo! Siempre pensé que cuando fuera al cielo iba solo a ver una ciudad. Pero el primer lugar que vi fue el paraíso. El paraíso es un lugar grande que rodea por completo a la Santa Ciudad. Es como estar en otro planeta. Me arrojé al suelo y comencé a adorar a Dios; decía: "¡Gloria a Dios!" Mientras me paraba, vi luz, luz que nunca había visto en toda mi vida. También valles muy hermosos, muchas montañas y corrientes de aguas. Vi nieve, aunque no hacía frío. Yo estaba sorprendido. Había unas flores en el cielo que nunca en mi vida había visto con fragancias que no había conocido antes. Era una tierra hermosa. Los árboles estaban alineados a lo largo del río de la Vida en su curso, que fluía desde el paraíso. Miles de personas estaban paradas por todos lados debajo de los árboles. Todos ellos habían sido llevados allí en esos carruajes como el que me llevó a mí. Todo parecía dirigirse hacia al trono de Dios en la Ciudad Santa, la cual podía divisar en la distancia. Su Trono estaba levantado sobre un lugar alto y podía ser visto desde cualquier dirección. Yo todavía tenía mi ropa puesta, jeans y una camisa, pero pude ver que los que descendían de los carruajes lucían unas togas muy hermosas. Ni bien bajaban del carruaje se dirigían hacia la Ciudad Santa y hacia el Trono mientras gritaban alabando a Dios. Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del Trono de Dios. En medio de la calle, y a cada lado del río, estaba el árbol de la vida, que daba doce clases de frutos, y los daba cada mes y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Cuando comencé a sentirme débil, el ángel se dirigió hacia uno de los árboles, tomó de sus frutos y me los trajo. No sé qué clase de fruta era. El ángel me dijo: -"Come de esta fruta y podrás soportar la gloria de Dios". De manera que la comí y fui fortalecido al instante. Mientras caminábamos yo quería verlo todo. ¡Entonces conocí a Abraham! El ángel me preguntó: -"¿Tienes sed?" -"Sí", le dije. -"Te conseguiré algo para beber", me contestó. Del otro lado del río había un hombre. Vi que tenía una copa de oro en su mano, la cual sumergió en el río. Me llamó la atención el gran porte de este hombre. Parecía tener muchos años, pero al mismo tiempo lucía joven. No tenía arrugas en su cara y era obvio que era un patriarca. Cuando lo vi, supe en mi espíritu quién era y pensé: "Ese es Abraham, y yo soy su simiente. Si no fuera por él yo no estaría aquí". Seguí observando cómo Abraham se acercaba a nosotros, me dio la copa y dijo: "Bebe esto, Jesse". Yo no podía quitar mis ojos de él. Me dijo: "Bebe de esta agua, va a ayudarte". Sentí una sensación muy refrescante. Y aparte de esto me fue servida en una copa de oro. Luego, le dijo al ángel: "Llévalo, debe presentarse delante del Dios Altísimo". Yo quería seguir conversando con Abraham, pero me dijo: "Nos volveremos a ver. Debo ir a encontrarme con los otros que han venido a esta tierra de bendición". El ángel dijo: "Debemos llevarte a la ciudad donde tienes una cita". Entonces nos pusimos en fila junto con los otros y comenzamos a marchar hacia la ciudad. Mientras caminábamos, nos acercamos a senderos cubiertos de flores. Su fragancia y belleza estaban más allá de la comprensión humana. Al principio yo no quería pisarlas, pero el ángel me dijo que podía hacerlo. Me sorprendí mucho al ver que no se aplastaban al caminar sobre ellas. Entonces entendí que no hay muerte en el cielo. En vez de aplastarse cada pimpollo volvía a abrirse y era como si giraran mientras pasábamos junto a ellas como para que no perdiéramos de vista su belleza. También observé que no había hojas marrones o secas en ninguna planta. Tampoco hay polvo en el cielo. Nada se rompe o corrompe allí. Al caminar con el ángel noté que mi cuerpo no hacía sombra. Seguí mirando al suelo y él me preguntó: "¿Qué estás buscando?" -"No tengo sombra." - "En este lugar -me dijo- no hay oscuridad. Dios es luz y en Él no hay oscuridad ni sombra de cambio." Yo le dije: -"Espera un momento, déjame ver si puedo hacer sombra". "Te dije que no hay oscuridad. Este es un lugar de luz, todo luz. Dios rodea y abarca todo." Miré hacia las montañas, hacia los arroyos y en toda dirección; trataba de encontrar una sombra, pero no pude hallar oscuridad de ninguna clase. Todo era luz, y la luz era un fenómeno que iba más allá del razonamiento humano. Había una fragancia en el aire, así que le pregunté al ángel: "¿Qué es ese olor?" Me dijo: -"Es la fragancia de Dios. Él está en cada cosa presente en este lugar". Entiendo que se refería a que esta fragancia podía percibirse en todo el cielo. Una vez más, caí sobre mi rostro en adoración y comencé a alabar a Dios. El ángel se unió a mí. De pronto vi una luz que salía de la ciudad. Se encontraba muy lejos de mí. Entonces comprendí que se trataba de Jesús. El ángel me dijo: -Debemos ir a la ciudad". Mientras caminábamos hacia la ciudad llegamos al muro de jaspe, como se describe en el libro de Apocalipsis. El muro era inmenso. El ángel me dijo: -"Ven pronto, debes presentarte a tu cita". Subimos de nuevo al carruaje y entramos a la ciudad. Una vez dentro de la ciudad vi el Libro de la Vida. Es grandísimo, mide como un metro ochenta de alto y cinco centímetros de espesor. Pareciera estar encuadernado en lamé dorado. También tiene una inscripción grabada en su tapa. Había gente alrededor del libro, pero no sé qué estaban haciendo ya que el ángel no me permitió detenerme allí. De pronto el ángel detuvo el carruaje abruptamente y me dijo: "Arrodíllate, Él está aquí". Para mí, su apariencia era la de un haz de luz. ¡Tan glorioso! Se volvió hacia mí y caí a sus pies. - "¡Oh, Dios!"- le dije reverentemente. - "Aquí estoy"- me dijo. Mientras estaba de rodillas noté que los pies de Jesús lucían como bronce bruñido. Pude ver los agujeros en sus pies. Eran tan grandes, (como de dos centímetros de diámetro) que pude ver luz a través de ellos. Me di cuenta, entonces, cuán grandes habían sido los clavos con los que lo clavaron a la cruz. Me puso la mano sobre el hombro y me dijo: -"Jesse, ponte de pie". Me paré y lo miré. Había un brillo que manaba de Él como olas de gloria. Luz salía de su rostro. Sus ropas eran hermosas, lucían como hechas de resplandecientes y destellantes diamantes. Cuando me miró, la gloria de Dios emanó de Él. -"¡Jesús!"- le dije. Simplemente me contestó: -"¿Te gusta este lugar?" Le dije: -"Sí, Señor." -"Quiero que regreses y le digas a mi pueblo que regreso." -"Pero no me creerán", le dije. -"Durante siglos no lo creyeron, pero vine; y regresaré." Luego puso su mano sobre mi hombro. Nunca lo olvidaré. Me miró y dijo: "hay cosas que deberías ver y aprender aquí, pero te he traído para decirte que vayas a decirle a mi pueblo que regreso". Entonces le responí: -"¡Ya lo saben!" -"No, no lo saben. Te traje para que vuelvas a decirles que regreso. ¿Me oyes? Regreso. Ve a decírselo." Quizás te preguntes cómo luce Jesús. Cuando lo miré vi amor y ternura. La gloria de Dios emana constantemente de Él. Sus ojos son como estanques de amor y tiene el color de la luz. Cuando extiendes tus brazos para abrazarlo, Él tiene una reacción automática: te toma en los suyos. Él puede estar mirando a millones de personas, pero sientes que eres el único a quien mira. Mientras conversaba con Él pude ver la compasión que tiene por aquellos que no lo han recibido como su Salvador. ¡Él me pidió que te diga que regresará pronto! Creo que esta es la razón por la cual no he descansado en toda mi vida desde ese entonces. Había tal urgencia en su voz... Debemos saber que algo sucede en el cielo, ¡Jesús está pronto para regresar! Quizás quieras ver a Jesús o ver el cielo; mirar las flores que allí crecen y caminar por las calles de oro. O quizás quieras ver el contorno glorioso de la ciudad. Nuestra mente natural no puede comprender lo que Dios tiene reservado para nosotros. Por ello necesitamos un nuevo cuerpo para poder asimilar lo Dios tiene para nosotros en su santo lugar. Esta es la razón por la cual le quiero decir a todos que deben recibir el hecho de que Jesús murió en su lugar para que sus pecados les fueran perdonados. He visto el cielo y sé lo que nos espera allí. Por eso quiero ver a la gente que confía plenamente en Jesús como el Señor de sus vidas, para que disfruten las bendiciones que el Padre tiene para ellos. Extraído de "Encuentros cercanos del tipo de Dios", por Jesse Duplantis, Editorial Peniel

Cielo - El Juicio del Gran Trono Blanco

Rev. Jaerock Lee Apocalipsis 20:11-15 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. [12] Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. [13] Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. [14] Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. [15] Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. Este pasaje es la escena del Gran Juicio que el apóstol Juan vio y registró. Apocalipsis 20:11 dice que Juan vio el gran trono blanco y al que estaba sentado en él. Él vio a Dios que es el juez del Gran Juicio. Aquí, debido a que la luz que viene de Dios, el Juez, era tan blanca y brillante, él dijo que era un “gran trono blanco.” ¿Qué es lo primero que sienten y piensan cuando piensan en este Juicio del Gran Trono Blanco? No debería haber nadie que esté angustiado o temeroso de este juicio. Más bien Deberían estar llenos de esperanza y expectativa, pensando qué recompensas recibirán. Oro en el nombre del Señor que al hacer así, el día del Gran Juicio sea un día muy honorable y alegre para ustedes. Estimados hermanos y hermanas en Cristo, en Julio de 1982 (mil novecientos ochenta y dos) cuando estaba orando para la apertura de la iglesia Dios me mostró una escena del Gran Juicio. En ese momento, estaba el Señor y Moisés delante del trono de Dios, y los que hacían el papel de jurado estaban alineados alrededor del trono. No podemos entender el reino espiritual con los conceptos del espacio físico. Tenemos que entender sobre los espacios espirituales. El verdadero trono de Dios está situado en el cuarto cielo, y hay también otro trono en la cúspide del tercer cielo, el punto máximo de la Nueva Jerusalén. Dios normalmente permanece en el cuarto cielo, pero hay un lugar para que él se quede cuando desciende a la Nueva Jerusalén. El trono de Dios Padre en la Nueva Jerusalén resplandece con luz de gloria y está rodeado por un arco iris. El arco iris da paz y llenura del Espíritu a aquellos que lo miran. Pero el Gran Trono Blanco desde donde Dios dirigirá el juicio tiene un significado muy diferente. Incluso las almas salvas sentirán tal gran autoridad del trono que no podrán levantar sus cabezas. Aquellos que no son salvos temerán y temblarán muchísimo mirando al trono. En la última sesión, les dije que al final del Reino del Milenio, los espíritus malos que habían sido encerrados en el abismo serán puestos en libertad para tentar a los hombres de carne de esta tierra, y los hombres de carne intentarán atacar el castillo donde los hombres de espíritu estarán viviendo. En este tiempo, Dios enviará fuego desde el cielo para destruir a todos aquellos hombres de carne y los espíritus malos irán o al lago de azufre en el infierno o al abismo. Cuando el juicio para los malos espíritus se haga de esta forma, esta tierra estará tranquila y pacífica otra vez, y entonces, Dios Padre descenderá a esta tierra para conducir el Juicio Final. El Juicio del Gran Trono Blanco será dirigido por la Trinidad de Dios que descenderá a esta tierra en una cierta forma (que es personificada). Es de esta manera que las personas podrán entender que las cosas que ocurren en el juicio son muy reales y todos podrán ver y oír todo lo que pasa. Todos, los tres de la Trinidad de Dios se pondrán una forma, e incluso los espíritus y almas de aquellos que serán juzgados tendrán sus cuerpos para estar de pie ante el Tribunal de Juicio. En el versículo 13 (trece) del pasaje de hoy, dice esto acerca de ello: “Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.” Primero, el ‘mar’ espiritualmente significa esta tierra, es decir el mundo. Los cuerpos de aquellos que murieron en esta tierra son enterrados en la tierra y se volverán polvo. Y cuando venga el Gran Juicio, el mar, es decir esta tierra, entregará los cuerpos de los que murieron en esta tierra. Para su información, para aquellos que no son salvos, el sentimiento de recibir el castigo solo en el espíritu, y el sentimiento de recibir el castigo junto con el cuerpo es completamente diferente. Cuando tienen el cuerpo, los sentimientos son más reales, y el dolor experimentado es mayor, también. Después del Juicio del Gran Trono Blanco, ellos entrarán al lago de fuego o al lago de azufre, y el castigo mismo allí es mucho más doloroso que en el Hades. Y además de esto, sentirán más dolor debido a que ahora tendrán el cuerpo. Luego, ¿Qué significa cuando dice que la muerte entregará los muertos? Como dice que la paga del pecado es muerte, aquellas almas que no son salvas alcanzarán la muerte, es decir el castigo eterno, como la paga por sus pecados. Pero antes del Juicio Final, ellos habrán estado recibiendo el castigo preparatorio en el Hades. Estas personas podrán tener un corto descanso al ser puestas en libertad del castigo del Hades, pero cuando piensen sobre el castigo que recibirán después del Juicio Final, su corazón estará tan nervioso, horrorizado y aterrado. Por ultimo, ¿Qué significa que el Hades entregará los muertos? Podemos entender esto sólo cuando entendemos los conceptos del espacio espiritual, así que por favor escuchen cuidadosamente. Pero como también he escrito en el libro ‘Cielo II’, ellos son los pecadores que no pueden enfrentar a Dios, así que ellos serán juzgados en el Hades mismo. Y una cosa muy importante aquí es que, en el momento del Gran Juicio, los espacios del primer cielo, el sepulcro superior, y el Hades se abrirán, y llegarán a ser como un sólo espacio. El sepulcro superior y el Hades son ciertamente espacios espirituales, pero diferentes del segundo, tercero y cuarto cielo, ya que están superpuestos con esta tierra. De igual manera, en el Gran Juicio, los espacios del Hades se abrirán, así los seres en el Hades parecerán como si ellos estuvieran de pie en el Tribunal de Juicio. Ellos estarán en el Hades, pero debido a que los espacios están abiertos, pueden ver físicamente la escena del Gran Juicio, y también serán juzgados como si estuvieran de pie en el Tribunal mismo Las almas que no son salvas estarán ubicadas al lado izquierdo del trono de Dios mientras que los que son salvos estarán ubicados al lado derecho del trono de Dios. Esta ubicación fue citada por Jesús en Mateo 25:31-46, cuando él habló sobre el Gran Juicio en una parábola. Él comparó a los justos que son salvos con ovejas y a los que no son salvos con cabritos. Él dijo en el versículo 33 (treinta y tres) que las ovejas estarán a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Queridos hermanos y hermanas en Cristo, Dios Padre puede juzgar sin ningún error incluso si Él lo hace sólo, pero cuando dirija el juicio, dará autoridad a Jesús y al Espíritu Santo también. En la Biblia, podemos encontrar algunos versículos en los cuales podemos ver que el Señor y el Espíritu Santo también tienen la autoridad de juzgar. Por ejemplo, Juan 5:27 dice: “y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.” Acerca del Espíritu Santo, Juan 16:8 dice: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.” Igualmente, Jesús el Hijo y el Espíritu Santo también participarán en el juicio con Dios Padre. Jesús el Hijo y el Espíritu Santo garantizarán que el juicio de Dios Padre es verdaderamente justo. Ello es porque Jesús vino a esta tierra en cuerpo humano y experimentó todo lo que los hombres pueden pasar, y el Espíritu Santo también conoce muy bien el corazón de los hombres. Por ejemplo, cuando Dios Padre juzgue a una persona en cuanto a cual lugar de morada entrará y cuán grandes recompensas tendrá, será según las normas de los nueve aspectos del fruto del Espíritu Santo y las Bienaventuranzas. Entonces el Señor y el Espíritu Santo le hablarán una vez más sobre su experiencia de la vida en esta tierra al pasar por la cultivación humana. En la segunda sesión de esta serie de sermones les dije que hay una jerarquía en el reino celestial. En esta jerarquía el primero, segundo, tercero y el cuarto en la jerarquía, es decir, Elías, Enoc, Abraham y Moisés ayudarán a la Trinidad de Dios con el Gran Juicio. Ellos no serán juzgados antes de los otros, sino que ellos están exentos del juicio. Para Elías y Enoc, el hecho de que ellos hayan sido llevados vivos, ello mismo prueba que eran puros. Abraham fue el Padre de la fe, y Moisés tuvo la más grande humildad y mansedumbre sobre la faz de la tierra, e incluso conversó con Dios como un amigo mientras estuvo en esta tierra. Alguno puede pensar que Moisés también murió, pero en Judas 1:9, vemos que el arcángel Miguel contendió con el diablo y disputó por el cuerpo de Moisés. De esto podemos ver que el cuerpo de Moisés también fue llevado al reino celestial de una manera diferente. Igualmente, Elías, Enoc, Abraham y Moisés son reconocidos por su santidad y perfección. De modo que ellos recibieron toda la gloria antes del Gran Juicio y tendrán cuerpos celestiales perfectos. Ellos recibieron toda la Gloria y sus recompenses antes del Gran Juicio, y tendrán cuerpos celestiales perfectos. Sin embargo, no habrán entrado a su lugar de morada personal antes del juicio. Ellos permanecerán alrededor del Trono de Dios. Abraham ayudará (en el testimonio) desde el punto de vista de fe y Moisés ayudará desde el punto de vista de la ley. Ellos testificarán el grado que la persona que es juzgada ha obedecido a la palabra de Dios y ha dado fruto. Al lado derecho del trono de Dios estarán las almas salvas y al lado izquierdo del trono de Dios estarán aquellos que no son salvos. Las almas que no son salvas no vendrán ante el trono de Dios, sino que ellos permanecerán en el Hades. Aún las cosas que hicieron en secreto y una palabra que hablaron sin ningún significado serán juzgadas, y recibirán la recompensa o el castigo. Por eso los creyentes no deberíamos hacer nada que ocasione algún castigo, sino sólo hacer las cosas que serán premiadas por Dios. Hebreos 11:6 dice: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Oro en el nombre del Señor que todos ustedes, los miembros, agraden a Dios con actos de fe durante su vida en esta tierra y reciban muchas recompensas en el Día del Juicio Final. Queridos hermanos y hermanas en Cristo, ahora, ¿Quiénes serán los que harán el papel de jurado en el Gran Juicio, y cómo se llevará a cabo el juicio? Primero, el jurado en el Juicio del Gran Trono Blanco, serán los 24(veinticuatro) ancianos que están mencionados en el libro de Apocalipsis. Los 24 ancianos serán juzgados primero antes de ayudar en el Gran Juicio como jurados. Cuando la Trinidad de Dios, el juez, comience el Gran Juicio junto con los cuatro profetas, el Apóstol Pablo, que es el más alto entre los 24 ancianos, tomará su Posición de Juicio. El Apóstol Pablo fue el más grande entre los apóstoles; él se comunicó con Dios muy profundamente, y realizó muchas señales y maravillas. En su posición de juicio, testificará como amó al Señor y como fue guiado por Dios, incluso bajo tantas pruebas. Entonces, la Trinidad de Dios y los cuatro profetas reconocerán que todos sus testimonios son verdad, y recibirá gloria, autoridad y recompensas. En el reino celestial, las mujeres tendrán una jerarquía separada de los hombres, y habrá algunas entre las mujeres que recibirán el juicio de recompensa antes que el Gran Juicio tenga lugar. Ellas son María Magdalena y la Virgen María, que son la primera y la segunda en la jerarquía de las mujeres. Cuando María Magdalena y la Virgen Maria tomen su posición en el juicio, la perfección y veracidad de su bondad y su amor para el Señor será revelada. Cuando ellas testifiquen lo que han hecho, aquello llegará a ser un deleite para Dios Padre, que ha conducido el cultivo del ser humano. Por lo tanto viniendo de su humanidad, él dará recompensas adicionales como una paga extra. La razón por la que ellos podrán recibir sus recompensas completas incluso antes del Gran Juicio es por lo siguiente: El apóstol Pablo es el 5to (quinto) en la jerarquía celestial. Él es el primero entre las personas del Nuevo Testamento, y María Magdalena y la Virgen María han logrado la perfección para ser la primera y la segunda respectivamente en la jerarquía de las mujeres. En la tierra, los jurados pueden decidir si el delincuente es culpable o no, pero los 24 ancianos en el Juicio del Gran Trono Blanco garantizarán el juicio de Dios, el Juez. Por ejemplo, si una persona que amó fervientemente a Dios y fue ardientemente fiel desde lo profundo de su corazón estuviera en pie en el juicio. Entonces, él sería comparado con un anciano, como el apóstol Pablo, que fue fiel al Señor con toda su vida, y según el resultado de esa medida, se le dará las recompensas a esta persona. Al contrario sin embargo, permítanme decirles que otra persona está en pie en el juicio. Él creyó en Dios, pero no pudo superar las persecuciones y negó al Señor o se postró ante un ídolo. Pero debido a que entre los 24 ancianos, Pedro que fue crucificado al revés, o debido a Daniel, que guardó su fe en las persecuciones sufridas, él no podrá excusarse. También, aún cuando él dé las excusas desde su punto de vista, cuando los 24 ancianos testifiquen como guardaron su fe incluso en persecuciones feroces, la inutilidad de su excusa se revelará pronto. Por lo tanto, Dios elegirá personas que hayan logrado un corazón muy precioso en cada aspecto como la fe, la esperanza, el amor, la fidelidad, la bondad, la veracidad y la integridad, y los establecerá como los 24 ancianos. En estos últimos días habrá muchas personas que aman a Dios apasionadamente y que trabajarán fielmente con toda su vida para el reino de Dios. Por consiguiente, espero que entre ustedes que están oyendo este mensaje haya personas que puedan conseguir una posición entre los 24 ancianos, al lograr un corazón espiritual parecido a una joya. Queridos hermanos y hermanas en Cristo, Dios Padre, el Juez, no conducirá el juicio solo, sino Dios el Hijo y el Espíritu Santo también serán jueces. Así que, para tener la constitución perfecta en el Gran Juicio, el juicio tendrá 24 ancianos como jurado y los cuatro profetas que son el mejor fruto del cultivo del ser humano, que ayudarán en el juicio. Es de esta manera que la composición de las partes se completa, el juicio propiamente dicho empezará. Primero, aquellos que no son salvos serán juzgados. Ellos no irán ante el Trono de Dios ni verán a Dios cara a cara. Así que el juicio para aquellos que no son salvos será muy espantoso y severo. Les dije que Dios juzgará a los que no son salvos, y comenzará con aquellos que tienen pecados más pesados y más graves y continuará con los que tienen pecados ligeros y menos serios. Pero no es que cada uno será lanzado al infierno después de ser sentenciado. Todos juntos serán lanzados al lago de fuego o al lago de azufre y recibirán el castigo eterno sólo después que el juicio para todos los que no son salvos haya terminado. Sobre esto, Apocalipsis 21:8 dice: “Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” El lago de azufre es siete veces más caliente que el lago de fuego. Esto no es para los pecadores ordinarios sino para aquellos que cometieron pecados muy serios. Por ejemplo, son aquellos cuya conciencia ha sido cauterizada como con hierro caliente, y los que se opusieron al reino de Dios al blasfemar contra el Espíritu Santo. Hermanos y hermanas en Cristo, después que aquellos que no son salvos sean juzgados y sean lanzados al lago de fuego o al lago de azufre, el juicio para los que son salvos por la fe comenzará. El juicio para los que son salvos no es juicio para castigo, sino un juicio para recompensas y para los lugares de morada en el cielo, así que lo llamaremos ‘juicio de recompensa’ La promesa del Señor en Apocalipsis 22:12 que dice: “He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” Se cumplirá en este juicio. Por lo tanto, aquellos que recibirán el juicio de recompensa pueden ir ante el trono de Dios, y el juicio se llevará a cabo en un escenario amistoso y pacífico. Hermanos y hermanas en Cristo, cuando el Juicio del Gran Trono Blanco se lleve a cabo, la ley de Moisés, la fe de Abraham, y los testimonios de los jurados llegan a ser la regla de juicio, pero hay también otros materiales y evidencias que llegan a ser la razón de juicio. Sobre esto Apocalipsis 20:12 dice: “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.” El libro de la vida en este pasaje es el libro que registra los nombres de aquellos que son sellados como hijos de Dios al haber recibido la salvación del Espíritu. Por consiguiente, como dice en Apocalipsis 20:15, Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. Y también dice que cada uno es juzgado según lo que ha hecho, como está escrito en los libros. Lo que cada uno de los que no son salvos hizo en esta tierra será registrado en los libros y el contenido del libro será la evidencia decisiva para el juicio. Mateo 12:36 dice: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.” Si calumnian, maldicen y hablan a espaldas de alguien; si golpean, o se ponen furiosos, o luchan con alguien; si cometen homicidio, adulterio o robo; incluso si solo escupen en la tierra, todo será registrado en los libros. No sólo sus pecados sino también sus buenas obras serán todas registradas. Por eso Jesús dijo en Mateo 6:4 “Para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” Romanos 2:16 dice que el día es: “el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.” Pero los que han aceptado a Jesucristo y son salvos no tienen nada de que preocuparse. Los pecados de alguien que cree en el Señor son perdonados por la sangre del Señor al momento de aceptar al Señor, así que ese contenido en el libro será borrado. Es tal como dice el Salmo 103:12 “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.” Si cometen pecados después de aceptar al Señor, tienen que apartarse de corazón y actuar en la luz. Entonces Dios perdonará sus pecados. Es así como 1 Juan 1:7 dice: “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.” Cuando cometen pecados que no pueden ser perdonados, su nombre podría ser borrado del libro de la vida. Es el caso cuando cometen pecados que llevan a la muerte, y el Espíritu Santo en ustedes se extingue. Entre ellos están los pecados de blasfemar, oposición y hablar en contra del Espíritu Santo. Los que cometen esos pecados serán lanzados al lago de azufre en el infierno. Pero supongamos que esas personas argumenten que no blasfemaron, ni estuvieron en pie o hablaron contra el Espíritu Santo. Él abrirá un espacio en el tercer cielo. Hay un mar de vidrio, el cual es como cristal, delante del trono de Dios ubicado en el tercer cielo, es decir el reino celestial. Sobre ese mar, Dios mostrará a la persona blasfemando, oponiéndose y hablando contra el Espíritu Santo. En la primera parte de Apocalipsis 4:6 dice “Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal.” Sí, hay un mar de vidrio, semejante al cristal delante del trono de Dios. De la misma forma, el mar de vidrio supone el significado de ver todo a través de él. Cuando una vida es reflectada en este mar, todo el corazón, los pensamientos, la mente, el lenguaje, las acciones… es decir, todo será revelado. En el momento del Juicio del Gran Trono Blanco, Dios mostrará las cosas del pasado en este mar de vidrio si es necesario. Todas las cosas que la gente hizo en esta tierra serán mostradas como si sucedieran en ese instante, para dar la evidencia del juicio para cada uno. Por lo tanto, nadie puede negar lo que ha hecho dando un testimonio falso. Y no solo es la voz y la escena; incluso sus pensamientos y la mente serán grabadas cuando habla una palabra o hace algo. Hermanos y hermanas en Cristo, el aroma de la oración que ustedes ofrecieron también pueden ser motivos para su juicio. Hay incensarios de oro en el cielo para contener todos los aromas de su oración ofrecida desde esta tierra. Y según la cantidad de sus oraciones para el reino y la justicia de Dios, sus recompensas serán diferentes en medida. Por ejemplo, una diaconisa mayor, que había estado orando día y noche desde el principio de la iglesia falleció el año pasado. Ella no logró la santificación y así ella fue al segundo reino del cielo, pero Dios nos permitió saber que ella tiene la mayor cantidad de recompensa entre todos los que están en el segundo reino del cielo. En este caso, en el Gran Juicio, Dios mostrará el aroma de sus oraciones que llenan el incensario de oro hasta el borde, para mostrar cuan justo y hermoso es su juicio. No solo es sobre sus oraciones. Dios Padre recuerda toda su devoción y obra, y él les devolverá según lo que han hecho. Queridos hermanos y hermanas, les he explicado sobre el Gran Juicio: Como dice en Mateo 10:42 “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.” Dios es Dios de amor que quiere darnos más recompensas a nosotros. El lugar de morada y las recompenses que se deciden en el Juicio del Gran Trono Blanco no cambiarán para siempre. Una vez que entren al reino de los cielos, no hay más oportunidad para ganar más recompensas. Por lo tanto, espero que sean creyentes sabios que no gasten el tiempo dado sobre esta tierra sino que acumulen más recompensas en el cielo y avancen a mejores lugares de moradas celestiales. Oro en el nombre del Señor que ustedes entren en la Nueva Jerusalén y disfruten de la mayor felicidad siempre. [AMEN]

DE NUEVO EN LA TIERRA, testimonios del cielo

Con rapidez yo estaba de regreso mirando la tierra vieja, pero la tierra tal y como estará después de la gran tribulación, aunque antes de que los fuegos finales del Armagedón la limpien finalmente. En esta escena ví también a Jerusalén, la ciudad capital del milenio. En mi visión, ví a personas venidas de cerca y de lejos que se dirigían a esa ciudad. Allí Jesús era Rey y todas las naciones de la tierra le llevaban regalos y le rendían homenaje. ¡No sólo era Él, de hecho, Rey, sino que también era reconocido como Rey de reyes! Jesús me dio la interpretación de mi visión y me dio mayor claridad de lo que sucederá entonces: Pronto Yo regresaré y me llevaré conmigo al cielo primero a los justos muertos. Luego, después de ellos, serán arrebatados para estar conmigo en el aire los que estén vivos y perma nezcan. Después de eso, el anticristo reinará en la tierra por un tiempo señalado, y habrá tribulaciones tales como jamás las ha habido antes ni nunca las habrá otra vez. Y entonces regresaré con mis santos y satanás será echado en el abismo, donde permanecerá mil años. Durante esos mil años reinaré en la tierra desde Jerusalén. Cuando haya pasado el milenio, satanás será liberado por una temporada y lo derrotaré con el brillo de mi venida. La tierra vieja pasará. He aquí que habrá una tierra nueva y una Nueva Jerusalén que descenderá en ella y rei naré para siempre. El regreso de Cristo En otra visión ¡ví la venida del Señor! Oí su llamada como sonido de trompeta y voz de arcángel (1 Tesalonicenses 4:16). La tierra entera tembló, y los justos muertos salieron de las tumbas para reunirse con su Señor en el aire. Por espacio de lo que pareció como horas oí sonar las trompetas. La tierra y el mar entregaron a sus muertos (Apocalipsis 20:13). El Señor Jesucristo estaba encima de las nubes con vestiduras de fuego y con templaba la magnífica escena. Volví a oír sonido de trompetas. Según miraba, los que estaban vivos y permanecían en la tierra ascendieron para encontrarse con ellos: (1 Tesalonicenses 4:14-17) 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Vi a los redimidos, como millones de puntos de luz, converger en un lugar de reunión en el cielo. Allí los ángeles les daban túnicas del más puro blanco. Había gran júbilo. La responsabilidad de los ángeles es servir, y estaban por todas partes prestando especial atención a los resucitados. A los redimidos se les daba un nuevo cuerpo glorificado y eran transformados según se desplazaban por el aire. Gran gozo y felicidad llenaban los cielos y los ángeles cantaban: “ al Rey de reyes!” EL CUERPO DE CRISTO En esta visión contemplé un enorme cuerpo espiritual a gran altura en los cielos. Era el cuerpo de Cristo que yacía de espaldas mientras gotas de su sangre caían en la tierra. Sabía que esto representaba el cuerpo muerto de nuestro Señor. El cuerpo se agrandó más y más hasta que llenó los cielos. Millones de santos redimidos entraban en él. Miré con asombro cómo millones subían una escalera hasta el cuerpo y lo llenaban, empezando por los pies y continuando a lo largo de las piernas, los brazos, el estómago, el corazón y la cabeza. Cuando se llenó, ví que se había llenado con personas de todos los ángulos de la tierra. Con voz fuerte alababan al Señor: Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. (Apocalipsis 5:9-10) Se congregaron millones delante del trono y vi a los ángeles traer los libros de los cuales se leyó el juicio. Allí estaba el trono de la gracia y a muchos se les entregaron recompensas. Entonces, conforme miraba yo con asombro, una oscuridad cubrió la faz de la tierra y huestes de demonios iban por todas partes. Incontables espíritus malos habían sido liberados de su prisión y habían sido derramados en la tierra. Oí otra fuerte voz decir: (Apocalipsis 12:12) 12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo. LA IRA DE DIOS Ví a una bestia enfurecida, la cual derramó su ponzoña por toda la tierra. El infierno se sacudía de rabia y de un abismo salían pululando multitudes de criaturas malas para con su vasto número ennegrecer la tierra. Hombres y mujeres corrían gritando a los montes, las cuevas y las montañas. Y había guerras y hambruna y muerte en la tierra. Por último ví caballos y carros de fuego en los cielos. La tierra tembló, en tanto que “el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre” (Apocalipsis 6:12). Un ángel anunció: “ oh tierra, ya viene el Rey!” Entonces el Rey de reyes y Señor de señores apareció en el cielo. Junto a Él, en esplendor magnífico, estaban los santos de todas las edades, vestidos del más puro blanco. Me acordé de que “todo ojo lo verá” (Apoca lipsis 1:7) y de que “ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará” (Romanos 14:11) que es Señor. Entonces los ángeles metieron sus hoces y cosecharon el grano maduro (véase Apocalipsis 14:14-19), que es el fin del mundo. Pensé: “Nos debemos amar unos a otros. Tenemos que ser firmes en la verdad y disciplinar a nuestros hijos a la luz de la pronta venida de Cristo. Porque de se guro... ¡el Rey ya viene!” Suplica final del Senor “Esten preparados” Jesús me dijo: “Arrepiéntanse y conviértanse, porque el reino de Dios está cerca. Mi voluntad y mi Palabra se cumplirán. Preparen el camino del Señor.” Luego declaró: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos” (1 Timoteo 6:17). Diles que anden en el Espíritu y que no satisfagan los deseos de la carne (Gálatas 5:16). “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gálatas 6:7-8). “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, falsas enseñanzas, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:19-24). Jesús continuó: Cuando la Palabra de Dios se cumpla, en tonces vendrá el fin. Ningún hombre sabe el día o la hora en que el Hijo de Dios volverá a la tierra. Ni siquiera el Hijo lo sabe, porque este es conocido solamente por el Padre. La Palabra se cumple rápidamente. Vengan como si fueran niñitos y permítanme limpiarlos de las obras de la carne. Díganme: “Señor Jesús, entra en mi corazón y perdóname mis pecados. Sé que soy Pecador y me arrepiento de mis pecados. Lávame en tu sangre y hazme limpio. He pecado contra el cielo y contra ti y no soy digno de llamarme tu hijo. Te recibo por fe como mi Salvador.” Les daré pastores conforme a mi propio corazón y seré su Pastor. Ustedes serán mi pueblo y Yo seré su Dios. Lean la Palabra y no dejen de congregarse. Denme su vida entera y los sustentaré. Nunca los dejaré ni los abandonaré. PREPÁRENSE PARA EL ENCUENTRO CON DIOS Amados, de las profundidades de mi corazón he compartido con ustedes muchas de las visiones y revelaciones del cielo que me fueron dadas por la potencia del Dios Todopoderoso. Quiero resumir mis pensamientos expresando cuánto nos ama Dios. Él ha mostrado su cuidado y gran amor enviándonos su poderosa Palabra y concediéndonos revelaciones en estos últimos tiempos. Hijos queridos, debemos estar dispuestos a tener un encuentro con el Señor. Debemos en todo tiempo esperar su venida. Ustedes y yo conocemos las dificultades, los tiempos y las sazones en los que estamos. No ha habido nunca una era como la presente. Con todo mi corazón los insto a que estén prepara dos: “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (Iviateo 25:13). ¡Je sucristo regresará! ¿Recuerdan lo que les conté acerca de los creyentes que ahora están en el cielo? El ángel de Dios me dijo que si vivimos rectamente en Cristo Jesús, nos reuni remos con nuestros seres queridos en las puertas de la gloria cuando lleguemos allá. ¿Están recibiendo este hermoso mensaje en su corazón? Hablé de los libros y registros que guardan los ángeles. Todo lo que hacemos por la causa de Jesús queda registrado y nuestras recompensas van a ser mucho mayores dentro del cielo de lo que son en la tierra. Los ángeles anotan nuestras acciones. Muchas veces los evangelistas, los predicadores, los maestros y otros líderes tienen que dejar temporalmente sus casas, hijos y cónyuges para llevar la cruz de Jesucristo. El Señor lo ve y lo sabe todo con respecto a eso. También sabe de las muchas veces que vamos a algún sitio y no nos tratan como a hijos del Señor. Aveces se nos maltrata, pero aun así somos hijos del Rey. Con todo, Dios quiere que seamos siervos de los siervos. Quiere que nos sirvamos unos a otros como Él nos ha servido. Amados hermanos, Dios no nos ha prometido un jardín de rosas. Aunque no nos ha prometido esplendor aquí abajo, podemos tener bendiciones, riquezas, honor y cosas materiales conforme Dios lo permita. No obstante, los podemos tener cuando tomamos nuestra cruz y seguimos a Cristo. Quiero que estén preparados. Si usted no ha recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador, aún puede convertirse, según las Sagradas Escrituras: (Juan 3:16) 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 9 Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. (Romanos 10:9-10, 13) Por favor, haga esta oración ahora mismo: Padre, en el nombre de Jesucristo, vengo a ti tal como soy. Soy pecador, Señor. He pecado contra ti y contra el cielo. Te pido, Señor Jesús, que me perdones, que entres en mi corazón y que salves mi alma. Déjame nacer de nuevo mediante el Espíritu del Dios vivo. Te doy mi vida, Señor Jesús. Creo que eres el Hijo de Dios. Creo que eres Jesucristo, el que fue enviado para salvar mi alma del infierno. Te doy gracias, alabanza y honra por redimirme mediante tu preciosa sangre. Si ha hecho esta oración conmigo y ha creído realmente lo que pidió, usted ha sido salvo ahora. Le ha pedido a Jesucristo que entre en su corazón. Empiece a confesarlo con sus labios y a alabarlo. ¡A Dios sean toda la alabanza y la honra! Acerca de la autora Mary Kathryn Baxter nació en Chattanooga, Tennessee, Estados Unidos. Fue criada en la casa de Dios. Mientras era todavía joven, su madre le enseñó acerca de Jesucristo y su salvación. Kathryn nació de nuevo a la edad de diecinueve años. Después de haber servido al Señor durante varios años, se apartó por un tiempo. El Espíritu del Señor no la dejó tranquila, y ella regresó y le dio su vida de nuevo a Cristo. Todavía lo sirve fielmente. A mediados de la década de los sesenta Kathryn se trasladó con su familia a Detroit, Michigan, Estados Unidos, donde vivió durante un tiempo. Más tarde se mudó a Belleville, Michigan, donde empezó a tener vi siones de Dios. Los ministros, los líderes y los creyentes del Señor hablan muy bien de ella y de su ministerio. En todos sus servicios religiosos se hace hincapié en el movimiento del Espíritu Santo y muchos milagros han tenido lugar en ellos. Los dones del Espíritu Santo con de mostraciones de poder se manifiestan en sus reuniones según es dirigida por el Espíritu de Dios. Ella ama al Señor con todo su corazón, mente, alma y fuerzas y desea por encima de todo ser una ganadora de almas para Jesucristo. Kathryn está casada con Bili Baxter por más de veintiocho años. Tienen cuatro hijos y seis nietos que la apoyan en el ministerio. Es en verdad una sierva especializada del Señor. Su llamamiento es específicamente en la esfera de sue ños, visiones y revelaciones. Fue ordenada ministra en 1983 en la Iglesia de Dios del Evangelio Completo en Taylor, Michigan. Ahora asiste a la Iglesia de Dios Na cional en Washington, D.C. En 1976, mientras residía en Belleville, Jesús se le apareció a ella en forma humana, en sueños, en visiones y en revelaciones. Desde entonces ha recibido muchas visitaciones del Señor., Durante esas visitaciones,Él le ha indicado las profundidades, grados, niveles y tormentos de las almas perdidas en el infierno. Ella ha recibido también muchas visiones del cielo, de la gran tribulación, y del fin de los tiempos. Durante una etapa de su vida, Jesús se le apareció cada noche durante cuarenta días. Le reveló los horro res del infierno y la gloria del cielo. Le dijo que este mensaje era para el mundo entero. Una Revelacion Divina del Cielo por Mary Katherine Baxter Escuchar testimonio del cielo mp3 audio Mary K. Baxter